la gran ola de la innovación tutelada

Mi idea era terminar el año y el ciclo sobre innovación con este artículo (complemento de éste y de este otro) pero están surgiendo tendencias alrededor de lo que debe ser la innovación en procesos educativos que  me producen una cierta inquietud. Todo lo que se va escribiendo y proyectando sobre el tema acrecienta mi duda sobre si estamos en una especie de innovación excesivamente mediatizada por la mercantilización y obsesionada por adaptar al alumno a las necesidades del mercado.  En realidad mi propia naturaleza me lleva a dudar sobre mi criterio y por eso mismo deseo ordenar mis ideas tratando de concentrarme en esas imágenes/símbolos/metáforas que están tomando fuerza.

La imagen más potente, la que está tomando más relevancia es la de esa tabla de surf que se desliza por la ola de estos nuevos modelos de sociedad venideros o ya instalados. No puedo evitar que esa tabla de surf me lleve directamente a la esencia de ese futuro que se vaticina: la imagen del individualismo de superficie (ese que usa energía externa para su propio impulso sin implicarse), y el individualismo de comunidad (que se diluye en una escenificación de los vínculos colectivos con los que se arropa). Por mucho que se quiera cubrir luego con asuntos “co-” que, coincidiendo con Marina Garcés, puede que tan solo sean procesos de “coaislamiento”. En todo caso esa educación innovadora que se pretende y se reclama no es sino un ejercicio de acomodación que nada tiene que ver con la ruptura. La adaptación a ese modelo de sociedad competitiva. El surfista planea por encima de la ola hasta alcanzar la pirueta perfecta. Solo y sin meterse, paseando bajo el túnel perfecto para luego, siempre sobre SU tabla, volver a la orilla. El surfista juega con la ola y se adapta y si todo va bien ni se moja.

Quizá como complemento de esa tabla, de esa imagen ideal, surgen otras que invitan a ver el futuro con cierta benevolencia: 1.- La abundancia como esperanza tranquilizadora. ¿Se puede creer en la abundancia, pensar que llegará, desde este sistema capitalista? ¿Se puede creer en la abundancia venidera sin forzar otro modelo? Ya hablé de ello: ¿qué abundancia? 2.- La exaltación del oráculo de Davos como normalización del neoliberalismo (una especie de señalética a partir de profecías autocumplidas). 3.- La consideración de la desigualdad creciente como una irregularidad transitoria hasta llegar a esa abundancia prometida.

Me desalienta que cada vez que ocurre algo nuevo se tenga que pregonar que nada será como antes. Por supuesto. Sin embargo esa cuarta revolución en la que parece que entramos quizá no sea tan decisiva sino que lo que nos marca es la “contrarrevolución neeoliberal” que sufrimos (Bruno Estrada). En todo caso: revolución ¿para quién? Y, en este sentido, no puedo dejar de pensar, de temer, que la transformación (la innovación) no es tal, sino que lo que existe es un ajuste de contenidos, modelos y procesos para adaptar a los individuos a esa realidad “inevitable” a la que se van a enfrentar. Me pregunto qué transformamos. Es el mismo comportamiento y argumentario adaptativo de quienes cuestionan los estudios de humanidades.

Vicenç Navarro y  Bruno Estrada (lo enlazo más arriba) nos dicen que ni todo está tan claro ni hay tanta unanimidad en defender este criterio de la precarización a causa de la tecnología. Autores como Dani Rodrik, de la Universidad de Harvard opinan, según sus trabajos de investigación, que la tecnología digital está teniendo menos impacto que otras tecnologías que aparecieron en el pasado. Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR) va más allá y afirma que indicar la digitalización como problema para el futuro del trabajo consigue desviar la atención de los problemas y las causas reales. Porque el trabajo es política y esas predicciones de futuro son, como decía, una especie de profecía autocumplida. Esas alegaciones son las que se lanzan para acostumbrar y asumir que eso es lo que vamos a tener sin remedio. Y esa sociedad sin trabajo, porque esta revolución industrial que viene lo hace con tecnología, no es sino la visión unidimensional de un modelo de mundo. Por eso se quiere educar a las futuras generaciones en asumir ese mundo, porque es necesario que no cambie. La tecnología también es política y el uso que se le da construye un modelo u otro de sociedad. El futuro es lo que se construye desde estos espacios de pensamiento (“focos elitistas de democracias futuras” como diría Alba Rico) que canalizan la revuelta hacia la conformidad disfrazada de revolución. La tecnología, como siempre por otra parte, para lograr acumulación. Los modelos de tecnología y su alcance es lo que diferencia el resultado en su magnitud.

No sé si todo esto que parece tan revolucionario se reduce a la administración del capitalismo, a reforzar una ciudadanía productora, productiva y bien entrenada. Nada de ruptura, nada de desobediencia intelectual, nada de resistencia cívica. Me da la sensación de contemplar la innovación educativa como un escenario de las apariencias que se convierte pues en una especie de boutique en la que podrán entrar y acceder quienes estén en la vertiente favorecida. Como siempre una innovación de clase. No puedo ver tampoco en esto voluntad de ruptura sino de refuerzo. Sobre las libertades que nos menguan, los derechos que perdemos, esas desigualdades que acechan… nada que decir, parece que se trate de adaptarnos en lugar de enfrentarnos. Vamos a educar para que puedan acostumbrarse a “lo que hay”, la ilusión provisional mientras accedemos a ese valle prometido de la abundancia. Todo un poco perverso: te doy libertad para moverte en el espacio que te cedo.

Me sorprende que se asuma esa diferencia tan abismal entre la realidad y el relato. Pero es evidente la importancia que toman las grandes narraciones para estructurar la ilusión. (Cada cierto tiempo nos encontramos con nuevas narrativas que intentan componer la realidad). Esas imágenes que se proyectan como referencia de progreso. Por eso es intocable y cuestionarlas es posicionarte en el lugar del cenizo. Sin embargo no me resisto a pensar más allá de las evidencias (crítica, hegemonía y ficción) y sospechar que, con clarísimos matices, todo consiste en regularizar los procedimientos necesarios para moverse en las “nuevas” sociedades.

La absorción, de nuevo, de la rebeldía. O, parafraseando a Brossat, una “innovación inmunitaria”. Asimilable siempre que no se alteren las reglas sociales, políticas y, sobre todo, económicas. Algo que, aunque parezca una contradicción, sirva para controlar y canalizar el pensamiento crítico. Vamos a prepararnos para las condiciones que se avecinan sin cuestionarlas demasiado.

Me duele la innovación que estoy viendo e intentaré terminar con una síntesis desde una cierta consternación. Ni apocalíptico, ni integrado, como diría Eco, trato de situarme en una posición de análisis crítico. Porque creo de verdad que estamos bajo una “innovación tutelada”, muy típica de esos modelos proteccionistas de quienes se sienten con capacidad técnica y ética para este tipo de cuidados y en la que entran, por supuesto, intereses de mercado (público y privado) de un gran número de empresas y consultoras especializadas. Una intervención clara para instruir al individuo y que pueda tomar las riendas de su vida, eso sí una vida prefigurada por esas instancias que saben. En definitiva esa libertad que consiste en decorar el espacio controlado y dejarte elegir entre los caminos señalados. “Los hombres tienen la costumbre de obedecer tanto a otros hombres que, para la mayoría de ellos, la libertad es el derecho de no ser sometido más que a los amos que han sido elegidos por ellos mismos. Sus ideas no van más allá, es ahí donde se detiene su débil sentimiento de independencia.” Condorcet en 1789. Hoy seguimos eligiendo amos pero los preferimos disfrazados. Y si van desnudos no lo mencionamos.

#1# La innovación universal es ese paraíso de progreso que orientará a nuestros (vuestros) descendientes si siguen los caminos señalados. Hoy es el top de cualquier institución que se precie. O sea, un dispositivo de control renovado. La idea de la innovación salvadora no deja de ser otro mecanismo que va a facilitar el entendimiento entre los que señalan el camino y los que lo siguen.

#2# ¿Y si la innovación, precisamente por ésto, consiste en la replicabilidad infinita? Este señalar caminos requiere de un sutil y eficaz “estar de acuerdo” entre quienes señalan. La soberanía efectiva consiste en que se asuma sin cuestionar, como si uno mismo lo eligiese. La innovación representativa en función de una democracia liberal. La innovación canalizada según supuestos de un modelo económico uniforme y sin aparente sustituto. La repetición hasta la obscenidad de los mismos esquemas, de las mismas puestas en escena… todo muy innovador…

#3# El paso por estos ritos de innovación será lo que autorice a una “ciudadanía compulsada” y certificada como producto. Las famosas y terribles “competencias” como tendencia y último modelo educativo. Para ello es necesario que alguien genere ese relato y, mucho me temo, también parten de esos espacios de privilegio y normalización. ¿No es curioso que casi siempre concuerdan los planteamientos de éstas con el de las grandes corporaciones? Estatalizar y oficializar la innovación, también la educativa formal o no formal, ha sido una gran idea.La nueva modernidad se canaliza a través de la innovación educativa.

#4# El nuevo intelectual es el experto en innovación. O así lo parece. El dispositivo de la innovación social se maneja ahora desde la “intelectualidad técnica” y propicia una “ciudadanía intermitente” que convierte sus energías políticas en energías productivas en los precisos periodos en los que se le permite participar. El individuo innovador aprende a convertir sus gustos, tendencias, aficiones… personales en juegos de mercado (incluso el social) en una mercantilización infinita que a nadie molesta, al contarlo, se propicia. La innovación es esa masilla que rellena cualquier grieta. La silicona social. La educación no es eso.

#5# Interiorizar los valores (humanos, por supuesto). Todo muy transversal para salir de esa zona de confort tan peligrosa (iqué manía!). Todo muy delicado y agradable ¿Por qué no hablamos directamente de Coelho? La actitud positiva. Siempre desde la zona noble, esa que diferencia estos espacios limpios de aquellos que tienen un cierto regusto a… en algunas ocasiones, en algunos lugares, ante algunas personas me pregunto muy seriamente qué es eso de la innovación. Qué pretendemos en todos estos laboratorios, hasta dónde llegan… La innovación fetichista que aporta su dosis social.

#6# La innovación no deja de ser un campo de certezas compartidas, una comunión entre iguales que están convencidos de ofrecer la salvación. Algo que demasiadas veces cuadra con lo que ocurre fuera. Estos espacios son como invernaderos, ecosistemas, como todos, más bien cerrados. ¿Por qué siguen empeñados en llamarles ecosistemas? Puedo comenzar a pensar que se trata de otro modo de aislamiento muy cercano al que pueden producir esos productos tecnológicos que multiplican amigos: Una incapacitación que impide conectar con el mundo real más allá de ese ecosistema tan querido. Un tremendo fraccionamiento de la realidad.

#7#Aunque parezca una contradicción con los principios que se predican desde la innovación la realidad es que se está favoreciendo una supervivencia de los privilegios. Guste o no, la innovación no está al servicio de una sociedad de los comunes porque estos, las más de las veces, siguen fuera de estos círculos. Se sigue con esa tradición de pensar para el pueblo pero sin el pueblo. Como si los pensadores de la innovación se saltaran las reglas que ellos mismos diseñan. Todo esto provoca a la postre un gran desconcierto en el seno de estos círculos: la tozudez de quien no hace caso.

#8# ¿Quién constituye la clientela de estos maravillosos catálogos? ¿Quién compra? ¿Quién atesora puntos en ese compendio de competencias? Parece que no hay desacuerdo entre quienes viven en este mundo. Todo gira en torno a los mismos eslóganes, a los mismos discursos… todos de acuerdo y girando sin fin alrededor de los mismos brillos de creatividad, de compromiso… todo tremendamente predecible y monótono. Todo preparado para navegar por este nuevo escenario que “empresariza” cualquier momento de cualquier vida. La innovación educativa como otro gran pasillo de este fantástico supermercado. La innovación como complemento imprescindible para colocar en el mercado cualquier producto público o privado. Y, cómo no, favorecedora e impulsora del mito del emprendimiento. Ahora, ante todo, si deseas vender un producto, una idea, un servicio, un proyecto municipal… hay que ofrecer innovación. La nueva mitología que engrandece lo que toca.

#9# Puede que esa innovación decorativa sirva como placebo, algo amigable que va entreteniendo y poniendo fácil esa relación en una realidad más hostil cuanto más afuera. Un fondo de construcción colectiva prefabricada. Los vínculos de innovación son los que hoy generan los lazos entre esta espacios de influencia. Esos laboratorios donde se dan cita expertos y ciertos ciudadanos dispuestos a compartir y multiplicar. Lo que no aparece en estos espacios es la innovación cotidiana, la resistencia cotidiana y sensible que llena ese vacío al que no llegan estas estructuras formales.

#10# ¿Cómo es posible construir espacios de autonomía desde esta normativización oficial y generalizada? ¿Cómo se pueden alcanzar las líneas de fuga? ¿Dónde se puede situar el signo de la subversión? Todo está tan integrado que constituye una mercancía muy rentable. Si en un pasado no muy lejano nos invadieron los planes estratégicos hoy lo hace la aglomeración innovadora. Un conservadurismo renovado. Lo tremendo es que ese es el escenario para el que hay que preparar a la futura generación. En Paraíso al que se accederá, al que se llegará si sabemos, si saben, aprovechar esa ola, si logran instalarse en esa realidad incuestionable. Porque, claro el modelo capitalista no puede cuestionarse, como mucho hay que dulcificarlo con esas dosis de colaboración experimental que se multiplican. La innovación como una planta de reciclado para las generaciones venideras. Algo que celebra la estética del capital.

Siento, de verdad, que todo ese escenario que se presenta es un verdadero trampantojo en el que se mezclan deseos y profecías. Que se plantean itinerarios que no van a tener reflejo real en la capacidad de elección de las familias para acceder a esos espacios ideales. Y que, como siempre, se van a mezclar los intereses del capital con los humanitarios por mucho que se le quiera vestir a todo con esos tintes sociales que tanto fascinan. La educación será cada día más un mercado al que todo el mundo querrá entrar y en el que llevan ventaja las industrias tecnológicas y las instituciones financieras.

Intención final: declarar libre de innovación mi espacio vital e intelectual.

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3 comentarios en “la gran ola de la innovación tutelada

  1. Uf! Potente, vislumbro destellos de lucidez y de consenso en lo que escribes, pero a mis cuatro neuronas gastadas les cuesta leerlo de tirón como me gustaría. Leer y releer, tendré que hacerlo porque casi en cada párrafo encuentro puntos de reflexión con los que asiento o que me abren puertas para nuevos caminos.
    Y es que en esta sociedad del simulacro, la exageración y la neolengua, en esta sociedad digital, líquida y cibercapitalista cuando alguien vende, en su sentido más literal de hacer negocio, lo de emprender, innovar,… envuelve de capas de polvo y niebla la realidad de que para ellos lo importante es vender(-se), en su sentido más literal de hacer negocio, tablas de surf sin importar quien las fábrica y en que condiciones o para que narices quiere una tabla de surf alguien que no tiene para comer ahora mismo o se está ahogando en el Mediterráneo, ¿para llegar a las costas europeas y acabar en un campo de refugiados?
    Dichosos y miserables los privilegiados para los que su mayor preocupación es surfear mientras el resto de la humanidad sufre para que ellos y ellas tengan sus tablas de surf y se hagan selfies “innovando”
    Gracias.

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  2. Aupa Jose Ramón.

    Eskerrik asko por los tres posts, por compartir inquietudes, dudas, disonancias y asonancias, malestares. Gracias por una tan necesaria llamada de atención, una señal de alarma, un ejercicio de compromiso crítico con la tarea por hacer.

    Comparto contigo que la Innovación Social Ciudadana no puede ser neutral, sino que necesita comprometerse desde la estructura; que la innovación no es más que una concepción dinámica e inacabada de la vida colectiva; y que hay que tener mucho cuidado con los mantras y las cortinas de humo.

    La sabiduría radical que brota de la grieta y la membrana, de lo trans, está colmada de contradicciones a veces irresolubles, a veces paralizantes de tan obvias como aparentemente inabarcables. Da vértigo pensarlo, sobre todo si se hace con un poco de escala y en medio del neoliberalismo, Creo que la única forma de abordar todo esto es en colectivo, en común, compartiendo juntas incertidumbres, sueños, intentos, errores, ingenuidades, clarividencias, experiencias otras. Enfrentándonos a todos esos retos, insuficiencias e incapacidades que tan bien diseccionas en los posts. Intentos felices, pero entremezclados con barro, mierda, lagrimas, sudor. Todo ello conformando una especie de engendro que es aquella Godzilla Cuidadana que emergía en CopyLove. En medio de todo eso necesitamos tablas de surf pero sin renunciar a las cañas de pescar, las cofradías de pescadoras y las tejedoras de redes productivas y reproductivas. Necesitamos sabernos juntas en un cayuco a la deriva que intenta no naufragar, mientras además parece que seguimos queriendo negarmos a ver tantos cayucos ya naufragando (no es salvarse, es salvarnos, sabiéndonos también parte consustancial de los otros, siendo lo acogedoras que no somos). Necesitamos pensar en surfear la ola, pero también en contener el tsunami, minimizar sus efectos catastróficos en la costa e incluso por que no, aún ser capaces de prevenirlo. Necesitamos asegurar las condiciones básicas para enfrentarse a la ola, sabiendo nadar, teniendo un neopreno que impida morir congeladas…

    Mientras escribo este comentario en una interrupción publicitaria escucho de fondo un anuncio de coches que dice “Soy híbrido, soy crossover”, una consola de videojuegos me reclama “Seamos hackers” y en un anuncio de nosequé, el cocinero Ángel León me reconforta en mi autocomplacencia como innovador disruptivo que soy, diciéndome “Si no te entienden es que estás haciendo vanguardia”. El capitalismo lo metaboliza (casi) todo. Nos sentimos a veces colonizadas, a veces usurpadas.

    Pero si seguimos enredando en las grietas quizá algún día haya fractura; si seguimos traficando en las membranas, quizá algún día haya contagio. Incluso si es que simplemente somos instrumentales apaciguadores, puede que algún día haya verdadera paz capaz de conflictuarse. Termino con un vídeo que me ha llegado hoy por las redes ¡Seamos radicalmente anormales! https://www.youtube.com/watch?v=Q4KqFlK_F2w

    Un gran gran abrazo amiguico

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  3. […] Al final nos encontramos con la “hipertrofia de la innovación” que se acerca más a los objetivos de determinadas élites mientras el resto de la realidad social sigue sin existir. Es muy eficaz que los individuos comunes participen en estos procesos. Al fin bien puede tratarse de una producción social bajo control. El control de los hallazgos subversivos hacia formas normalizadas de novedad. O también una especie de ocultación mediante la terminología adecuada. La innovación tutelada. […]

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