disonancias de innovación

Las palabras no nombran la cosa, sólo nos aproximan a ella y lo hacen dándole un sentido que determina quién tiene capacidad para poder nombrar. Es la célebre exclamación de Humpty Dumpty: para conocer el significado real de una palabra, lo que importa es saber quién manda. Tener voz en el espacio público es tener poder”

Victoria Camps en ‘Elogio de la duda’.

Quizá en la innovación y en la gestión lo más importante es lo que no se ve. Quizá como en la inteligencia que es mucho más lo que no se dice.

Vuelvo con la duda. Vuelvo a ponerme delante de la innovación social y ciudadana (ISC) para interrogarme sobre ella. Vuelvo a enfrentar la ISC consigo misma para que pueda cuestionarse, para que pueda desgranarse. Me asusta esa seguridad con la que se habla de ella, con la que se engalanan todos los discursos, con la que se adjetiva, con la que forman titulares y definiciones… Me hace sospechar. Me sorprende la falta de matices, el determinismo, el dogma. La homogeneidad, la ausencia de crítica y la delgadez de los márgenes. Me intranquiliza que todo se esté convirtiendo en un proceso autorreferencial y que, al final, sólo pueda explicarse a sí mismo. La “sociedad de la innovación” no puede convertirse en un artilugio amable de la sociedad capitalista.

No trato con la duda, en todo caso, de atacar o invalidar, de ponerme en contra sino de captar y revisar las contradicciones intrínsecas de la ISC. En última instancia de ver si se puede impedir que sea una vez más un proceso en el que los expertos (los que saben) van a salvar a los legos (los que no saben), Otro proceso de arriba abajo, eso sí, desde un planteamiento dulcificador (¿y algo banal?) que resulta muy amable, fácil de incluir en los discursos. Algo ingenuo en algunas ocasiones. En otras tomada como una navaja suiza con la que podremos salir al monte con tranquilidad.

Puede que esta ISC sea lo que Marina Garcés llama las “prisiones de lo posible”, una realidad “en la que todo es posible pero nada cambia”. Puede que estemos atrapados en modelos estandarizados de revolución, de cambio, de progreso. Modelos que necesitan de la velocidad y los destellos de una sociedad del cansancio en el sentido que le da Byung-Chu Han. La ISC como tribuna de una “nueva” élite intelectual y política que, a pesar de surgir de las plazas sigue teniendo problemas para contactar.

Es pues una aproximación crítica a un concepto que surge como explosión pero que requiere de una autonomía radical de pensamiento y acción. Un proyecto abierto y a realizar, a construir sin tutela, sin la directriz de un nuevo poder aunque venga desde las intenciones liberadoras. La ISC sólo puede ser lo que ocurre fuera del poder, la potencia que no puede encerrarse.  

Decía Ulrich Beck: “cuando el poder se convierte en tema es cuando comienza su desintegración”. No sé si eso es lo que le ocurre a la ISC.

Disonancia primera: Puede que esta ISC no sea más que para privilegiados y hecha por privilegiados. Mientras las élites neoliberales tienen una capacidad de recuperación e influencia cada vez más asombrosas para asegurar y ampliar sus privilegios, desde una parte de personas y organizaciones alineadas con la  denominada conciencia social, se lanzan mensajes de esfuerzo y de sacrificio que entremezclados con la colaboración y las energías cívicas componen un cántico muy agradable de escuchar. Resultado: una connivencia desafortunada que acostumbra más que atiza. No puedo dejar de percibir una deriva elitista en la que difícilmente entrarán esos grupos sociales que no comparten privilegios sociales, económicos, académicos… y que por esas causas y otras de carácter cultural nunca estarán en disposición de acercarse, de participar, de aventurarse en nada que les despiste de sus necesidades cotidianas. Estamos reconstruyendo ese modelo de delegación que transmite el “dejad en nuestras manos el gobierno, nosotros os representamos”. Se intuye un elitismo que solo desciende hasta determinadas capas mientras las más profundas siguen sin ser tratadas. Puede que se consigan efectos perversos. Un resquicio de esa socialdemocracia que apuntaló el neoliberalismo y que ahora ha migrado a social liberalismo.

Disonancia segunda: Existen fabulosos escenarios socio liberales (públicos, privados y tercersectoriales) que han convertido los discursos de la ISC en la razón de ser de su organización, en una especie de materia prima de la que extraer sus beneficios. La fractalización del capitalismo genera espacios “despolitizados” que aglutinan a personas de buena conciencia. La magia negra de este nuevo dogma está en que te permite navegar por esos mares del capitalismo y perpetuar sus rutas sin ahogarte. De ninguna manera la ISC está diseñada para derrotarlo.

Disonancia tercera: ¿Hacia dónde va la ISC en este escenario? Creo que muy poco a atacar la raíz sino a poner bálsamos. Así la ISC no deja de ser un entretenimiento de sello socio liberal que está más cerca de las estrategias conservadoras que de las transformadoras. Algo que se consume dentro y que difícilmente sale de ese circulo privilegiado que la monitoriza. En definitiva, unas acciones de corte social pero alejadas de la comunidad que no participa. La ISC no puede ser neutral, necesita comprometerse desde la estructura.

Disonancia cuarta: Aunque a algunas personas (muchas de las que están implicadas) pueda parecerle una tremenda exageración o un disparate, podemos estar asistiendo a un proceso de homogeneización que poco tiene que ver con el final esa sociedad que queremos superar. Quizá tan solo se esté canalizando la sumisión, la disciplina, la resignación… Al abrigo de la ISC se disuelven los conflictos, se estrechan los intereses y parece que desde las grandes corporaciones hasta los núcleos de activistas más puros, todos sienten las mismas preocupaciones. Esto suena, a mi me suena, muy sospechoso. ¿Hasta qué punto no se está convirtiendo en otro cercamiento? El impulso del pensamiento positivo a través de estas iniciativas supone a la larga una negación de la realidad. La hipertrofia de la ISC produce aceptación, conformidad, anuencia…

Disonancia quinta: Esa revolución que se pretende desde los lugares de la ISC no deja de ser demasiadas veces una sarta de lugares comunes y de obviedades. Se magnifica lo que se dice en creencias colectivas que dan seguridad. El abrigo de la ISC protege del afuera, ofrece soluciones y acoge en un espacio prefabricado que tranquiliza mucho. Se convierte es un ruido revolucionario, solo un ruido pero que vende mucho. Creo que, en ocasiones, a través del discurso de la ISC se está siendo cómplice con la dinámica neutralizadora del capitalismo. Bien sabemos que éste necesita parasitar las realidades que permanecen fuera.

Disonancia sexta: La búsqueda de la ISC se ha centrado en una lucha de mensajes para competir en un nuevo mercado. la ISC como producto es un hecho que posiciona y da ese prestigio personal o de marca, político o financiero que tanto necesita este sistema. Se está generando la ortodoxia de la ISC. Una especie de “estetización del mundo”, como diría Lipovetski, que genera modelos de discurso para el consumo. Modelos que se distribuyen estupendamente porque generan tranquilidad, una tranquilidad que, por supuesto, parte de no llegar al fondo de la cuestión, a ofrecer respuestas superficiales, de abordar el síntoma. Todo con muy poca radicalidad. Los interrogantes se limitan a unas cuantas preguntas, a unas cuantas propuestas que parten del mismo modelo de pensamiento. Algo que deja poco espacio para esa resistencia tan necesaria. Queda un compromiso superficial, una empatía hueca. Una nueva forma de extracción, no solo de renta (por los productos que se colocan en ese mercado de consultorías y predicadores) sino de prestigios, esa que se deriva de muchos “laboratorios” públicos afincados en gobiernos locales y estructuras académicas.

Disonancia séptima: La ISC, presentada y producida desde arriba (administración, academia y entidades especializadas) no deja de ser un proceso de normalización bajo los parámetros y criterios de un momento histórico y social determinado, de un discurso “de lo último” o de las necesidades de proyección que estas instancias expertas tengan. No hay demasiado lugar para la resistencia. Y en este camino hacia la normalización se pervierte porque hay una obligación implícita al instalarse en los modelos que son preseleccionados y formateados por parte de ese poder experto. La ISC desde estos rasgos distintivos se convierten en “lo establecido”. Es como si fuera una extensión de la rama ligth del poder. El canon de comportamiento para una sociedad comprometida desde esa moderación meliflua que no quiere hacer demasiado ruido, que no quiere remover demasiado.

Disonancia octava: El concepto importa, la palabra determina. No sabemos cómo ha podido llegar a convertirse en mantra (recordemos que se traduce por “instrumento del pensamiento”) pero seguro que muchos de nosotros hemos colaborado. Lo colaborativo, lo abundante y lo innovador (todo siempre dentro de un ecosistema, claro) forman parte del sentido que cualquier organización moderna tiene que exhibir en su descripción, en su adn y en sus inquietudes. Sócrates, ya hablé de él en este sentido en otro lugar, sería féliz preguntando sobre estos tres conceptos. ¿Qué tienen de fondo? Los aceptamos sin cuestionar solo porque forman parte de esta especie de modernidad. Los tres conceptos, y más la ISC, describen la línea por la que hay que circular. Y estos discursos van calando y generando realidad. ¿De dónde vienen? Los intereses políticos y económicos, los imaginarios culturales señalan esos caminos a través de todos los dispositivos a su alcance. El socioliberalismo ha tomado una fuerza enorme y su lenguaje es el que mantiene estas nuevas iniciativas que fabrican el consentimiento ciudadano. Todo se acepta fácilmente y quien quiera salir en la foto tiene que moverse bien por estos tres conceptos. A mi no me parece ningún mérito estar acorde con los tiempos.

Disonancia novena: La apelación constante a la ISC constituye un eslogan recurrente y muy dado al lenguaje de brocha gorda más bien dado a la ficción que a la transformación. Si el hecho no es natural se convierte en normativo y la cosa cambia mucho. Ese paso de lo natural a lo normativo lo convierte todo en la construcción de una realidad paralela, un engranaje de convenciones para que todo ruede correctamente. Incorporar la ISC a las estrategias de excelencia es deformar lo cotidiano.

Disonancia décima: La cortina de humo funciona. Nos oculta las verdaderas causas. Habla de lo obvio y lo recalca. No se olviden de respirar o de lo contrario morirán, eso nos podría decir también. Es lo mismo aunque parezca una exageración. La ISC nos recuerda muchas veces que “hay que respirar” y lo malo es que está impulsada por las mismas administraciones te lo impiden, que recortan e deniegan derechos.

“El cambio de paradigma de una sociedad disciplinaria a una sociedad de rendimiento denota una continuidad en un nivel determinado. Según parece, al inconsciente social le es inherente el afán de maximizar la producción. A partir de cierto punto de productividad, la técnica disciplinaria, es decir, el esquema negativo de la prohibición, alcanza pronto su límite.” Puede que esto que nos dice Byung-Chul Han en su libro “La sociedad del cansancio” sea el resultado. Deseado o no deseado, porque creo que hay también muy buena voluntad aunque a veces irreflexiva, en muchos de los procesos iniciados. Por eso, vamos a ver algunas asonancias.

Asonancia primera: Resistencia. No es cuestión de “mejorar” lo que tenemos sino de alcanzar una sociedad alternativa. Pero la resistencia es mucho más discreta y eso hoy no forma parte del espectáculo. requiere de motivos y estrategias que enlazan con el convencimiento profundo más que con la contingencia. Requiere de tiempo y no es necesariamente expansiva y, fundamentalmente es fruto de una conciencia profunda. Establecer una cartografía de la resistencia supone abrir una puerta a la oportunidad y a la gestación lenta.

Asonancia segunda: Proximidad. Y no hablo de espacio. Hablo de lo que Josep María Esquirol llama “filosofía de la proximidad” en la que lo lejano y lo cercano no son opuestos en medio de una concepción antropológica. O mejor, proxicuidad, una lógica complementaria entre proximidad y la ubicuidad, un equilibrio entre el contacto de cercanía y la demanda de dispersión. Sin determinismo territorial y reforzando modelos que permitan acercar sensibilidades.

Asonancia tercera: Conectividad. Y tampoco hablo de tecnología sino de reconstruir los vínculos, establecer una sociedad conectoma que restaure de forma transversal la comunicación. más allá de la colectividad como conjunción de personas, grupos, colectivos, La utopias conectivas que convierten a los territorios en modelos dinámicos, nómadas, abiertos, sustentados sobre la simbiosis y el contagio, desjerarquizados y heterárquicos. El cerebro social. Nexonomía: el tratado de los vínculos para el bien común

Asonancia cuarta: Escalabilidad. La necesidad de abordar ese paso que abarca todo el arco social. Asumir los riesgos que permanecen marginales desde las realidades privilegiadas que parecen las Únicas invitadas. Ser capaces de que esos contextos sociales próximos y frágiles funcionen en la lógica de una maquinaria imprescindible más allá de la manoseada integración. Trabajar desde las situaciones micro con capacidad de implicación y de autonomía. El cambio global que se pontifica y hacia el que se impone la acción no puede hacernos perder de vista la realidad más inmediata. La realidad no puede ocultarse tras los destellos de la retórica innovadora, colaborativa y emprendedora que, como vemos a diario tan solo alberga a cierta clase privilegiada

Asonancia quinta. Simetría. ¿0 podemos unirla a la anterior? En todo caso está bien relacionada. No abundaré, lo he ido haciendo a lo largo del texto. En todos estos procesos de ISC se constata una evidente asimetría de clases que excluyen a quienes no pertenecen a ese ámbito económico, social y académico, el de la clase en cierto modo privilegiada y evidentemente occidental (¿habéis visto participar de la ISC a muchos inmigrantes?). Los sesgos y las carencias son evidentes. Una minoría vuelve a estar al cargo. Una minoría vuelve a adjudicarse la representatividad.

Asonancia sexta. Afectividad. Una perspectiva que aborde los procesos desde posiciones integrativas en el más amplio de los sentidos. Una ciudad empática en la que quepan sus múltiples protagonistas, donde quepan las diferentes sensibilidades y convivan en un entorno de complejidad generativa. La sabiduría del arrimo. La esencia de los cuidados.

Asonancia séptima. Nomadismo. Ser flâneur del conocimiento. No estamos hablando de desplazamientos físicos sino de aperturas intelectuales. La experimentación ubicua que no pretende reproducir los modelos conocidos sino experimentar nuevas cartografías, nuevas derivas. Un pensamiento “siempre de paso” como diría Aute.

Asonancia octava. Permeabilidad. El dentro y fuera no existe. No existen los márgenes. Todo es una tensión que enfrenta y que ha provocado la espantada de no pocas comunidades, de no pocos individuos, de no pocas inteligencias. No hay nada que nos diga que no deba contemplarse una porosidad extrema para el encuentro.

Asonancia novena. Situación. La lógica de la resistencia no está en el orden, no está en lo organizado. A menudo lo no previsto genera una riqueza mayor si se sabe estar al tanto. Acciones libres engarzadas que van provocando situaciones generan otras nuevas, a menudo inopinadas y accidentales (felices accidentes). Escaparnos del programa. Abrazar los desvíos. Priorizar la inducción.

Asonancia décima. Desapropiación. O construir dinámicas para alcanzar la participación aumentada. Muy relacionada con las necesarias desinstitucionalización (devolver la capacidad a la sociedad) y desexpertización (la multitud inteligente) que pueden poner en marcha la intuición, la energía emocional, la iniciativa, la experiencia de vida, la intención conectiva… para alcanzar soluciones laterales.

Asonancia premium: Radicalidad. Para construir de raíz. Para la resistencia. Para la ocupación. Para la recontextualización. Para la reapropiación.

Anuncios

2 comentarios en “disonancias de innovación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s