dónde reside la cultura

Reforzar la revolución neoliberal y consolidar la decadencia de los derechos, no puede conseguirse sino apartándonos del pensamiento, de la filosofía, de la razón crítica… la ampliación hasta el infinito de esas/sus libertades desde el escenario de una política firmemente instrumentalizada. No existe otra forma para conseguirlo que centrarse en la economía, en una economía que funciona como un dios verdadero (cuánto daño hacen y han hecho los monoteísmos) y que sirve para canalizar el pensamiento único (solo hay una posibilidad y es ésta que presentamos), para amplificar el discurso del miedo (si no es así vamos a la ruina social y personal) y conducir las ilusiones (el triunfo reside en el sacrificio). Perfecto. Un soberbio estado de demencia en el que todo debe regirse por las cuentas de resultados. Conformar la política en función de rentabilidades.

La retórica neoliberal logra reproducir en casi cualquier medio aquello que le beneficia y lo hace desde camuflajes excepcionales, desde los espacios de modernidad. La complejidad de la vida queda reducida a los autos de fe como simplificación de los devenires y de los deseos individuales: el fundamento básico para la logística del poder. La legitimidad constituida como artefacto de dominación

Y, en este escenario ¿dónde reside la cultura? Hay veces que pienso que eso que denominamos Cultura no es sino lo que la postmodernidad nos regaló en formato discurso, en formato paraíso para el asalto urbano, para el chantaje, para el clientelismo local… para la normalización de dogmas (la Cultura como fuente de desarrollo económico, claro, pero ¿de qué modelo de economía hablamos?), para la normalización de excesos (la precariedad y la atomización de los empleos), para la normalización de alcaldadas (las ciudades y sus grandes eventos, sus capitalidades)…

Hoy la gestión de la Cultura, la Cultura misma, está en la fibra óptica y en la mercantil. Lo demás, eso que gestionan los gestores, no es sino un residuo colateral en forma de entretenimiento. La Cultura viene inoculada a través de la tecnología y el mercado. Y todos esos congresos, seminarios, asambleas, encuentros, másteres, posgrados… no tratan al final sino de determinar cómo nos repartimos ese espacio residual mientras, por encima, las verdaderas estructuras culturales, las del poder mediático y financiero, van maquetando la cultura según sus necesidades: van conformando sociedad a traves de sus franquicias políticas. Esa es la verdadera gestión cultural.

Y para llegar a esto la han desmembrado y descompuesto. Hace mucho tiempo que van trabajando sobre ello. Primero la alta y baja cultura. Ahora todas sus especialidades: el turismo, la moda, el diseño, las artes, la publicidad, la gastronomía… las industrias culturales, por supuesto, las economías creativas. Todo lo necesario, junto con el discurso del pib, para la inducción masiva. Ahora la cultura también se emprende y se organiza y formatea en torno a las necesidades del management más moderno. Se le han extirpado sus genes conflictivos, se le han reconfigurado sus constantes vitales: es sustituible como producto, acumulable, sacrificable, publicitable, almacenable…

¿Dónde están pues los centros de producción? ¿Dónde reside la Cultura, decía al principio? Las Instituciones Públicas han perdido la influencia real. Por mucho que se quieran reclamar los espacios de programación, lo que queda es la reproducción de formatos que se acomoden al mercado, a la línea de hiperreproducción capitalista, al refuerzo de la marca ciudad. Y por desgracia, por meritos propios o por mandato directo, muchos de los trabajadores de la cultura no son sino meros observadores para que todo funcione correctamente, de que toda la maquinaria cumpla. Son meros vigilantes de lo automatizado. Son como los equipos de mantenimiento de las grandes cadenas de montaje.

Porque en términos de valor, la cultura solo es aceptada y reconocida si circula como mercancía. Una gran ironía ¿no? No sé si la cultura ha sido vencida por la cultura, ya lo dije en otro lugar, pero sí que ha sido desmantelada desde dentro. Cuando se ha normalizado. Cuando se ha supeditado a los modelos tan cuestionables como los que configura la sociedad occidental. La jerarquía política y financiera sigue sabiendo lo que la ciudadanía necesita, lo que le conviene.

Pero la cultura es conducta, pensamiento, costumbre, deseo, o como dije en algún momento: conocimiento, gozo, hábito y ética. ¿Quién la conduce hoy? ¿Quién la gestiona? La manipulación consciente o inconsciente de estas y otras emociones es lo que construye un modelo de sociedad, un modelo de cultura, un modelo de sentimiento comunitario. Y eso, hoy por hoy, disculpen, está muy lejos de los escenarios, de las librerías, de los museos, de los cines…

¿De verdad creen que la Cultura reside en las instituciones? Quizá sería necesario experimentar desde fuera, regresar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s