Espacios ciudadanos para las nuevas economías

¿Es usted un ciudadano normal o todavía piensa?
El Roto

Estamos inmersos en un entorno social contemporáneo en el que la economía distribuida P2P y la innovación social, constituyen un activo de gran envergadura para el desarrollo local. Nuevas economías que poco a poco se van alejando de las prácticas post-industriales y de la retórica neoliberal de las últimas décadas, dos modelos que han provocado la exclusión de los territorios mínimos, los espacios más humanos.

Debemos pues trabajar considerando que los modelos conocidos y responsables últimos de esta sociedad de “consumo”, ya no sirven. Que debemos tener en cuenta las aportaciones de una economía transdisciplinar, holística y relacionada en un espacio cada vez más interconectado. Ser bien conscientes de que los entornos de la economía van más allá de lo han supuesto hasta hoy: algo que consideraba a las personas solo en su papel de productoras o consumidoras y objeto de conquista. De estos modelos restrictivos que, además, no permeaban en otras disciplinas, estamos asistiendo a una especie de cambio cultural de la economía en la que la sensibilidad social toma gran presencia. No cabe duda de que la economía local, sus modelos, la forma en la que se acomete, influye enormemente en el bienestar de la ciudadanía, se entremezclan sensibilidades, se descubren comportamientos, se interactúa con otras realidades. Estaría bien conseguir una red de agentes, investigadores, colectivos, instituciones, empresas, ciudadanía… para pensar y desarrollar modelos de economía local más social e inclusiva. Espacios ciudadanos que sirvan como plataforma para el intercambio, circulación y difusión de conocimiento y para alcanzar prácticas económicas no extractivas. Quizá socio-economía.

No creemos pues que la demanda de un espacio común para pensar la economía local sea algo tangencial sino que responde a la absoluta necesidad de completar un modelo de sociedad que va más allá de los tradicionales modos de entender las relaciones mercantiles. En definitiva: es absolutamente necesario crear un espacio físico, virtual e intelectual que aglutine el entorno de las sensibilidades económicas desde lo local, desde los nuevos municipalismos.

Estas nueva sensibilidades, estos nuevos modelos de producción y distribución mas sociales, requieren de una plataforma relacional para facilitar y fomentar el intercambio de conocimiento, de prácticas y de experiencias en torno a los procesos locales de economía creativa. Un punto de encuentro, reflexión, investigación, de retroalimentación creativa en el que los emprendedores, los agentes, los investigadores y las instituciones puedan configurar y dimensionar un espacio de creación, producción y difusión de una economía simétrica.

No olvidemos, para finalizar, que cualquier política económica tiene, de forma intrínseca, un compromiso de desarrollo social, la promoción de una sociedad equilibrada y justa. Es ese compromiso el que lleva a tomar las relaciones colaborativas como un medio para la implicación para estructurar una sociedad que evolucione desde valores solidarios.

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