¿por qué decimos que la cultura muere?

Con permiso voy a integrar este análisis en una de las críticas más comunes que se le hace al fenómeno Podemos. No sufran, solo para centrar la reflexión. Vamos: el argumento más sostenido por el discurso dominante (desde IU hasta FAES, no crean ustedes que es poco) nos afirma que Podemos es la “antipolítica”. Todos, insisto, todos sin excepción. ¿Casualidad? No creo, existe una convergencia natural en todo el arco de esa “profesión”: solo es polítca lo que ocurre dentro de ese ámbito corporativo, lo que hacen sus profesionales. Apropiacionismo (las corporaciones de diferentes signos desposeen a la ciudadanía, la convencen de que ellos son los adecuados). Dejacionismo (la ciudadanía externaliza sus responsabilidades cada cuatro años y abandona sus compromisos). Hasta hoy todo perfecto para para una “normal” y pacífica convivencia, para esa tranquilidad que necesita la gobernanza. Esta ha sido la trayectoria, este es el resultado.

¿Similitudes con la cultura? Demasiadas. Parece que ha quedado reducida también a lo que los expertos consideran y los profesionales realizan. ¿Por qué va a pensar, desde esta perspectiva, que la ciudadanía hace cultura? Simplemente no puede pensarlo porque se siente al margen y, como mucho, puede sentirse consumidora de determinados productos. Para eso están, además, las estadísticas y los valores de ventas, para recordar lo bien que va. ¿Por eso decimos ahora que la cultura muere? ¿Porque se vende menos? Por eso y por un complemento muy importante: la hemos atado de pies y manos al discurso recurrente de la economía. Siento que esto ha sido demoledor. Aún cuando se habla de la cultura como cohesión social acaba siendo la economía la protagonista. Acabamos hablando de consumo, de un sector, del iva, del pib… Sin quitar ni un gramo de hierro a la tragedia de profesionales que pierden su modo de vida o que ni siquiera lo pueden poner en marcha, estamos yendo a la parte por el todo, estamos haciendo sinécdoque con la cultura. Pero bien hemos visto que ni siquiera este es el problema cuando tenemos instituciones como SGAE y similares que la “protegen”. Un tomate no es un tomate porque lo diga el supermercado de El Corte Inglés. Pues eso.

¿De verdad la cultura regenera? ¿Este modelo de cultura? Pues no sé si quiero esta regeneración. Porque insisto, la cultura no muere, se transforma en todo caso. Creo que estamos reforzando conceptos que, en principio, rechazamos, o rechazábamos, no sé ya. ¿Cómo regenera? ¿Reforzando modelos de consumo? ¿Promoviendo asistencias masivas a festivales, fiestecillas y expos varias? No podemos negar que no estamos donde antes, pero ¿es el lugar adecuado? Sólo faltaría que no estuviésemos mejor (aunque todo podrá pasar) pero no se si puede achacarse a la cultura tanto cambio.

La palabra oficial, la palabra de institución se contradice con la realidad. La ciudad no es cultura, la ciudad desde la marca, es un simple abrevadero donde acercarse para un consumo rápido. Los llamados gestores culturales acaban siendo comerciales, pura y llanamente vendedores de diferentes categorías. Ese es su más exacto término. Refundar la cultura desde estos discursos me suena a refundar el capitalismo. Y no me interesa refundar el capitalismo. Porque eso es lo que hoy ocurre con la cultura, que se esta publicitando como un elemento productor de riqueza sin que se tenga bien presente qué tipo de riqueza se crea y en quién revierte. Y el problema más grave es que los discursos oficiales, políticos y técnicos, no hacen sino reproducir consignas que pocop o nada tienen de certeza y que incluso muchas de ellas están sobradamente desmentidas. Pero es el discurso que domina, es la tonadilla que se pega. Es el culto al altar neoliberal sin reflexión alguna. Es apuntarse a la corriente para no desentonar.

Transmitir la cultura desde el almacenaje, la distribución o la venta ya no puede seguir siendo el modelo. Tomo las palabras de Carla Boserman (y las aplico a la cultura) cuando en su artículo sobre las bibliotecas “Laboratorio de la palabra abierta” nos dice “La idea de que necesitamos una tribuna desde la que transmitir conceptos, un espacio para comunicar hallazgos, un repositorio para atesorar bienes o un lugar donde reunirnos, va camino de su obsolescencia definitiva.

En la línea que reprochan los “profesionales” sobre quién debe hacer o no política, qué es y qué no es política, quizá deberíamos propiciar la “anticultura”.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s