connivencia estructural

Cuando la izquierda oficial abandona su esencia, esa actitud que aparece con la modernidad socialista, y reniega de su compromiso de clase para abrazar los nuevos modelos que la sociedad actual necesita, aparece un discurso entusiasta que refuerza desde todos los frentes la ideología individualista del capitalismo: el mito del emprendimiento, la apología del éxito, la exaltación del arquetipo neoliberal. Yo no sé si esa misma izquierda, desde su supuesto laicismo, ayudaría a montar sacristías y formar catequistas (coach) para difundir y reforzar la fe (sacrificio) que ilumina la verdad (excelencia). Pero, claro ya lo dije en algún post anterior, parece que nos se puede ser laico de todos los dioses. (Aunque ya vemos cómo va eso del Concordato pero, en fin, es otro asunto…)

Todo parece estar impregnado de ese optimismo de las juventudes parroquiales (empiezo a sospechar que el entusiasmo es reaccionario) que ve la luz y la salvación en el sacrificio y la entrega devota, que canta y guitarrea en corro y a coro consignas iluminadas por la verdad capitalista con mayúsculas (contemplar sesiones de mentoring, por ejemplo, traslada directamente a verdaderas sesiones de apostolado). Al fin no deja de ser otro modelo de optimismo ciego que te hace comulgar con el resto de la comunidad y crea ese vínculo tan pastoral. No hay duda: sabemos que el camino del emprendimiento es camino de salvación. Pero ojo, no solo de la del que emprende sino que es una bendición“urbi et orbi” que redime por completo. (Claro, que esa es y ha sido la misión de los redentores: velar por la humanidad).

Y sólo la verdad del emprendimiento nos hará libres y acabará completamente con esas lacras que hemos venido padeciendo, esos pecados que nos han llevado a estas miserias: esos derechos laborales, esos compromisos contractuales, esas garantías sociales, todos los abusos de una seguridad social desgraciadamente universal, el lastre de las maternidades en plena campaña de ventas… y, cómo no, la desgracia máxima representada por el trabajo público. La maravilla del emprendimiento va terminar con todo eso y a renovar al capital, lo va a redimir, lo va a fortalecer. Aunque no solo eso, y puede que lo más contundente, va a modificar por completo la forma de interpretar la realidad de una sociedad completa. Prodigio y maravilla.

Agradezcamos a la energía renovadora de ésta nueva, moderna e idílica izquierda que se ha amoldado a los discursos dominantes y ha propiciado una connivencia estructural sólida. Una complicidad activa que ha permitido extender ese mito neoliberal a cualquier ámbito de la sociedad. Lo están haciendo muy bien. En breve no quedará resto de conciencia de clase (veo vello erizado) si es que todavía queda algo. En breve todos seremos responsables de nuestra pobreza y lo asumiremos con resignación cristiana…

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