el contenido humano de la economía

Parece que todo discurso de esa ideología del emprendimiento que nos invade refuerza y reproduce los criterios del homo economicus neoliberal, ese que provoca la competición extrema para el exterminio del contrario. No se ven intenciones que impulsen el pensamiento crítico y el cambio de modelos, al contrario, la imagen del emprendedor, la imagen prototipo es la del individuo trajeado, encorbatado, tecnolgizado y más bien masculino o masculinizada(o)… (excepto, claro, en la imagen trampa de esas campañas empalagosas de las grandes multinacionales). El modelo no cambia y el imaginario del emprendedor desecha al panadero, a la frutera…

Es la gran maquinaria de la banalización, de la reproducción de modelos que favorecen la desestructuración de la parte noble del empleo (que no digo del trabajo), que favorece la cristalización de una clase que parece estar destinada a salvar nuestro modelo de sociedad, que divide entre redentores y parásitos, que alaba la iniciativa privada y desprestigia la razón pública…

Desmitificar la figura del emprendedor es cambiar de foco al problema y abandonar esa creencia del individualismo ultraliberal que no ve salvación alguna si no es desde una estructura de competitividad darwininiana. Una competitividad que también fagocita las tendencias y se viste el disfraz colaborativo para adaptarse a la violencia del mercado. Reflexión al hilo: cuál es el sentido que nos aleja a los trabajadores públicos del mito del emprendedor. Confirmación al hilo: cualquier mito genera sacerdotes que manejan los ritos, crean demonios y recogen frutos.

La hegemonía ideológica del poder económico predica desde los púlpitos del emprendimiento, una visión irónica que provoca más brechas y distanciamiento y que dificulta las alternativas. Que utiliza la impúdica simbología de la marca y se la autoaplica (yo soy mi marca) como culmen del mercadeo desarrollado. La ilusión óptica de ser mi dueño, aunque, para ser justo, muchos de ellos y ellas ni siquiera se plantean si lo son o no mientras están verdaderamente explotados.

Sin embargo fuera de esa tendencia al 24 sobre 24 al 7 sobre 7 que parece que dignifica hasta el máximo a cualquier persona de bien (y que por ende deprecia a quien no se siente a gusto en esa autoexpotación extrema) sólo puede haber fútbol y televisión: el resto del tiempo lo debes emplear en algo útil. Algunos le añaden la experiencia moll y terminan el círculo de producción-consumo bien orgullosos de formar parte del engranaje. La máquina no puede detenerse.

En este contexto, la reflexión y el derecho a la pereza, no tienen cabida digna. La contemplación está desprestigiada, la calma, deshonrada. Por eso leer está limitado comprar libros y aquí queda encerrada la visión de la cultura y el pensamiento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s